Galápagos invita al mundo a ayudar en el renacimiento de sus tortugas gigantes

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17 Noviembre 2025 Actualidad Imprimir Correo electrónico Compartir en redes sociales

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Las tortugas gigantes, emblema indiscutible de las islas Galápagos y testigos vivientes de la teoría evolutiva de Darwin, están protagonizando un nuevo capítulo en la historia de la conservación. Gracias a un ambicioso proyecto ecológico y a la colaboración de ciudadanos científicos de todo el mundo, una población de tortugas está resurgiendo en la isla Santa Fe después de más de dos siglos de ausencia.

La Iniciativa de Tortugas Gigantes, alojada en la plataforma Zooniverse, permite que cualquier persona con acceso a internet participe activamente en el seguimiento de esta recuperación histórica. El objetivo: analizar miles de imágenes captadas por cámaras trampa instaladas en la isla para identificar las especies que conviven con las tortugas reintroducidas.

Un pasado marcado por la explotación humana

Las Galápagos alguna vez albergaron catorce especies de tortugas gigantes distribuidas en nueve islas del archipiélago. Pero la intervención humana cambió ese equilibrio. Los balleneros y piratas que recorrían estas aguas siglos atrás descubrieron que las tortugas podían sobrevivir hasta un año sin alimento ni agua, convirtiéndolas en reservas vivas durante las travesías. Esta práctica devastadora contribuyó a la desaparición de varias especies, incluyendo la tortuga nativa de Santa Fe.

Hoy solo quedan diez especies en seis islas, un recordatorio de la fragilidad de estos gigantes icónicos.

Restaurar lo que se creía perdido

Ante la imposibilidad de recuperar la especie original de Santa Fe, el Fondo para la Conservación de Galápagos decidió repoblarla utilizando tortugas de la isla Española, sus parientes más cercanos. Este esfuerzo de restauración se basa en una hipótesis central: la presencia de tortugas favorece la diversidad y abundancia de la fauna local, actuando como ingenieros ecológicos que moldean el paisaje.

Para comprobar si esta teoría se cumple, las cámaras trampa recolectan imágenes de iguanas terrestres, lagartijas de lava, aves, ratas de arroz y, con suerte, las codiciadas tortugas. Pero analizar ese volumen de material manualmente es una tarea titánica, y ahí es donde entra la comunidad global.

Ciencia colaborativa desde cualquier parte del mundo

A través de Zooniverse, voluntarios pueden clasificar las imágenes y registrar las especies observadas. No se requiere experiencia previa: solo paciencia, curiosidad y un buen ojo. En ocasiones, diferenciar entre pinzones puede resultar un desafío, y a veces un fragmento de cactus puede engañar hasta al observador más atento. Pero cuando un voluntario identifica correctamente un animal camuflado, la recompensa es inmediata.

Cada clasificación ayuda a construir una base de datos que permitirá evaluar el impacto ecológico de la reintroducción de tortugas y tomar decisiones de conservación más precisas.

Un llamado abierto para salvar un símbolo de Galápagos

El renacimiento de las tortugas en Santa Fe representa un triunfo científico y un recordatorio de que incluso especies al borde del olvido pueden regresar con la ayuda adecuada. Pero también es una invitación para que el público global forme parte de un experimento ecológico sin precedentes.

Observar, clasificar y aprender sobre la vida salvaje de Galápagos nunca había estado tan al alcance. Y aunque cada imagen es un pequeño fragmento de información, juntas componen la historia de cómo una isla recupera su equilibrio natural.

Las tortugas gigantes regresaron a Santa Fe. Ahora, el mundo entero puede ayudar a que se queden.

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