
Marco Rubio acusa a Pekín de “intimidación” por retener barcos con bandera de Panamá, mientras China niega las acusaciones y crece la pugna estratégica impulsada por Donald Trump
La rivalidad entre Estados Unidos y China ha sumado un nuevo capítulo en el terreno marítimo, con el Marco Rubio denunciando lo que calificó como una política de “intimidación” por parte de Pekín contra buques con bandera panameña.
Según datos recientes, decenas de embarcaciones registradas en Panamá han sido detenidas temporalmente en puertos chinos para inspecciones. Aunque estas retenciones suelen durar pocos días, su aumento significativo en marzo ha encendido las alarmas en Washington, que ve en estas acciones un intento de presión económica y geopolítica.
Rubio advirtió que estas prácticas no solo afectan a Panamá, sino que también desestabilizan las cadenas de suministro globales, elevan costos y erosionan la confianza en el comercio internacional. En respuesta, aseguró que Estados Unidos respaldará a sus aliados frente a cualquier forma de coerción.
Desde Pekín, sin embargo, la narrativa es distinta. Autoridades chinas han rechazado las acusaciones y han señalado que las críticas estadounidenses forman parte de una estrategia más amplia para justificar su interés en el control del Canal de Panamá, una arteria clave para el comercio mundial.
El conflicto se intensifica tras la decisión judicial en Panamá que revocó la concesión de dos puertos estratégicos a una filial de una empresa con sede en Hong Kong. Este movimiento ha reconfigurado el equilibrio de poder en torno al canal y ha colocado al país centroamericano en el centro de una disputa entre potencias.
La administración de Donald Trump considera el canal no solo como un activo comercial, sino también como un punto crítico de seguridad. En este contexto, ha incrementado su presión sobre América Latina para limitar la influencia china en la región.
Mientras tanto, expertos del sector marítimo advierten de posibles consecuencias económicas. José Digeronimo alertó de que las restricciones a buques con bandera panameña podrían afectar gravemente al país, líder mundial en registros navales. Si estas prácticas se intensifican, podrían disuadir a armadores internacionales de utilizar el pabellón panameño, debilitando una de las principales fuentes de ingresos del Estado.
En medio de este pulso global, el gobierno panameño ha intentado mantener una posición equilibrada, evitando escalar el conflicto y defendiendo que las inspecciones forman parte de prácticas habituales del sector. Sin embargo, el aumento de las tensiones sugiere que el Canal de Panamá seguirá siendo un escenario clave en la competencia estratégica entre Washington y Pekín.



