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Secuencias de buques piratas financiados con dinero público de la Xunta de Galicia bajo concesión directa de Núñez Feijóo.

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Diario Marítimo ; 19 Septiembre 2015 ; 4624 visitas
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pescailegalxuntadegaliciaLa Sección Sexta de la Audiencia de A Coruña verá esta semana la compra de merluza negra pirata descargada en Singapur para ser comercializada desde Galicia

Sección sexta.

Día 23. P.A. 6/14. 9.30 horas. Causa relacionada con la compra de 360 toneladas de merluza negra congelada que iba a ser descargada en el puerto de Singapur. Procede del Juzgado de Instrucción nº1 de Santiago.

Secuencias de buques piratas financiados con dinero público de la Xunta de Galicia bajo concesión directa de Núñez Feijóo.

Vidal Pego se entregó a EEUU, donde se le acusa de pesca ilegal

sebuscavidalpegoEl dueño del "Galaecia" está reclamado por intentar vender en el país 24 toneladas de merluza negra // La Interpol tenía orden de busca y captura // Podría ser condenado a 35 años de cárcel y multa de medio millón de dólares.

El armador ribeirense Antonio Vidal Pego, propietario del buque Galaecia, buscado por Interpol y reclamado por la Justicia de EEUU por actividades de pesca ilegal, se entregó ayer a las autoridades norteamericanas, según informó la organización ecologista Oceana a este periódico.  

Vidal estaba en busca y captura por supuestos delitos de importación de pesca ilegal, fraude, falsedad documental y obstrucción a la Justicia, por los que puede ser penado hasta con 35 años de cárcel y una multa de medio millón de dólares.   El armador de Ribeira Antonio Vidal Pego es apoderado de varias empresas, como la uruguaya Fadilur, según informa Efe. Vidal Pego está acusado de intentar introducir en los Estados Unidos veinticuatro toneladas de merluza negra capturada ilegalmente.  

Según Oceana, Vidal llevó a cabo además una campaña de pesca con el buque Galaecia, que fue denunciado por un observador del Instituto Español de Oceanografía por transbordar capturas ilegales en alta mar a otro de sus buques, el Hammer, un pesquero que figura en listas internacionales de barcos pirata. Antonio Vidal amenaza con querellarse contra Oceana por calumnias e intromisión en su derecho al honor.  

El departamento de Justicia de Estados Unidos informó el pasado mes de octubre en un comunicado que los hechos que se le imputan a Vidal Pego y a una de sus empresas (Fadilur) ocurrieron en mayo de 2004, cuando, presuntamente, el armador importó 25 toneladas de t­oothfish (merluza negra o bacalao de profundidad) desde Singapur hasta Miami, a sabiendas de que eran especies protegidas y, por tanto, ilegales, para intentar venderlas en Estados Unidos.  

Añade la Justicia estadounidense que, en el mes de julio, Vidal "habría alterado y falsificado" documentación para "intentar impedir una investigación".   Uno de los grupos pesqueros más vigilados del mundo tiene su sede en la localidad coruñesa de Ribeira. La empresa familiar Vidal Armadores acumula un historial de barcos incluidos en "listas negras", persecuciones por pescar sin permiso y sanciones por no respetar a las especies protegidas.

La empresa resalta que nunca ha recibido condena judicial por pesca ilegal y, también, que está cambiando su estrategia: en vez de seguir pescando, se va a dedicar solamente a negocios como las energías renovables o la extracción de aceite de pescado.   "Pretendemos borrar una historia que no acaba de eliminarse, porque siempre hay alguien encargado de reactivarla", explica Antonio Vidal Pego, Toño, de 38 años, durante un almuerzo en un restaurante de Santiago de Compostela. Es el hijo del fundador de la empresa, Antonio Vidal, Tucho, que no asiste a la entrevista: "Non quero falar contigo" es lo único que ha dicho el patriarca a los medios de comunicación durante años. Su hijo Toño aparece como la cara pública de la compañía, un ejecutivo que usa traje negro, corbata de cuadros rosas, gemelos de plata y zapatos impecables de piel, negros.  

La empresa cuestionada ha recibido 8,2 millones en ayudas oficiales, incluida una pendiente de pago de la Xunta de Galicia   Toño asegura que tanto él como su padre han trabajado siempre dentro de la ley. Pero también insiste en que quiere "pasar página".

¿Y cuáles son las páginas que le interesa que se olviden?

Para responder a esa pregunta hay que bucear en cientos de documentos procedentes de media docena de países, que hablan de una compañía sospechosa de jugar con los límites de la legalidad en actividades pesqueras no solo lucrativas, sino subvencionadas. Desde 1996, las compañías de Vidal Armadores han recibido al menos 8,2 millones de euros por parte de las administraciones nacionales y de la Comisión Europea, un pellizco de los casi 6.000 millones recibidos por la industria pesquera española desde 2000.  

El caso más esclarecedor sobre Vidal Armadores se produjo en mayo de 2008.

El barco Paloma V atracó en Auckland (Nueva Zelanda) con algo más de 180 toneladas de merluza negra y tiburón.

El patrón proporcionó una declaración escrita asegurando que ni el barco ni la tripulación habían ayudado a buque pirata alguno. Pero los inspectores de pesca Phil Kerr y Dominic Hayden decidieron estudiar el caso con detenimiento. Conocían un historial de incidentes anteriores de Vidal Armadores, una de cuyas filiales era copropietaria del Paloma V.   Los inspectores copiaron los discos duros de los ordenadores de a bordo. Allí encontraron datos que les llevaron a sospechar de esta empresa como actor principal en una red de barcos piratas que capturaban merluza negra en la Antártida, una zona donde la pesca se encuentra sometida a la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos (CCRVMA), que prohíbe proveer o realizar transbordos a barcos incluidos en listas negras.

Los documentos consultados muestran recibos de pago efectuados por Vidal Armadores para el aprovisionamiento de barcos, fotografías de transbordos a buques inscritos en listas negras y múltiples correos electrónicos que hacían sospechar de la empresa española como directora de una red de barcos.   Las preguntas sobre el Paloma V son lo único que parece enojar a Vidal Pego. Asegura que ese barco ya no es de su propiedad y, en cualquier caso, para él toda la historia es "una auténtica aberración". El punto de vista del inspector neozelandés Phil Kerr es diferente: "Lo que Vidal hacía estaba bien organizado, bien estructurado", afirma.

"Tenía una flota legal que aprovisionaba a la ilícita. Cuando revisamos este material, vimos que estaba más activo que nunca".  

Sin embargo, las autoridades de Nueva Zelanda decidieron evitar un asunto largo y jurídicamente complejo contra el armador, y dejaron libre al Paloma V con una simple advertencia legal.

Pero el nombre del buque pasó a una lista negra y después fue observado pescando en aguas de la Antártida bajo pabellones de Mongolia, Belice y Camboya. Desde 2005, la Comisión Europea ha enviado 16 cartas al departamento llamado ahora Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino pidiéndole que actuara contra Vidal Armadores. Finalmente, a mediados del año pasado, el ministerio informó de que había sancionado a Vidal Armadores con 150.000 euros por la relación del Paloma V con la pesca ilegal, más la suspensión de toda ayuda pública y de las licencias de pesca por dos años. Pero la compañía recurrió la sanción, por lo que no es firme.  

Otra reclamación espera a los Vidal en Mozambique. En 2008, el Gobierno de ese país confiscó el Antillas Reefer cuando pescaba tiburones protegidos. Las autoridades le sancionaron con una multa equivalente a 3,3 millones de euros.

El Gobierno español negoció la puesta en libertad de la tripulación y nadie ha pagado la multa: Vidal Pego dice que su empresa solo era socio minoritario de la compañía namibia propietaria del barco, mientras Manuel Castiano, director de vigilancia pesquera de Mozambique, asegura que seguirá presionando para que alguien pague: "3,3 millones de euros es mucho dinero, suficiente para hacer funcionar mis patrulleras por un tiempo", dice.

El barco confiscado ha sido reconvertido en embarcación dedicada a la vigilancia marítima.   El primer tropiezo de Vidal Armadores se remonta a finales de los años noventa. Las aguas de la Antártida son ricas en merluza negra, también llamada "bacalao de profundidad" o "róbalo de fondo".

Poco conocida en España, esta especie alcanza un precio equivalente a 40 euros por kilo en las pescaderías de Estados Unidos. Este negocio animó a muchos armadores españoles a aventurarse en las peligrosas aguas antárticas: los Vidal, en concreto, ayudaron a algunos a abanderar sus buques en Uruguay. Uno de sus buques con bandera uruguaya, el Viarsa 1, fue perseguido por una patrullera australiana en 2003 y acabó en Australia, donde un juez terminó absolviendo al propietario.  

Mucho peor pinta tenía el proceso abierto en 2005 en Estados Unidos. Un fiscal federal de Miami acusó a Vidal Pego y a una de sus compañías en Uruguay de falsificar documentos para ocultar el origen de una importación ilegal de merluza negra. Interpol emitió orden de busca y captura contra Vidal Pego, que se presentó ante el tribunal de Florida en 2006. Su compañía uruguaya Fadilur admitió todos los cargos; Vidal Pego solo se declaró culpable de obstrucción a la justicia. Entre los dos, pagaron una multa de medio millón de dólares (368.000 euros).

El juez le dejó en libertad condicional tras prohibirle que se dedicara al negocio de la merluza negra por un periodo de cuatro años, bajo advertencia de enfrentarse, en caso contrario, a 20 años de cárcel.   Hoy, mientras sale de Santiago de Compostela conduciendo su porsche, Vidal Pego cuenta que se declaró culpable con el fin de agilizar un costoso proceso. Asegura que no se dedica a la pesca desde entonces, y reitera que su compañía no ha sido condenada nunca por pesca ilegal, lo cual es técnicamente cierto.

Sin embargo, sí ha recibido condenas por actividades relacionadas con esta y ha sido sancionada repetidamente.   Originarios de la ciudad portuaria de Ribeira, los Vidal se han ganado el respeto de sus paisanos por crear empleo o patrocinar el club local de taekuondo. "Para mí, han sido auténticos caballeros", asevera Manuel Torres, patrón de pesca en Ribeira, quien también recuerda que cuando sus barcos y tripulaciones tuvieron problemas, Vidal padre "pagó a los abogados y les sacó de la cárcel".  

Pero algunas ONG -Greenpeace llevó un informe de actividades ilegales a la fiscalía española, que no encontró razones penales para intervenir- y la Comisión Europea no ven con buenos ojos que una empresa tan cuestionada continúe recibiendo subvenciones. Sobre todo, después de la reciente legislación contra la pesca ilegal, vigente desde 2010, que permite prohibir el acceso a ayudas públicas a personas y empresas relacionadas con esta actividad. Y sucede que su última iniciativa, Biomega Nutrición, una fábrica que extraerá ácido graso omega-3 procedente de hígado de pescado en Boiro, tiene pendiente de pago una subvención de casi cuatro millones de euros de la Xunta de Galicia, cofinanciada con fondos europeos.

Ernesto Penas Lado, director de Política Pesquera de la Comisión Europea, afirma que está siguiendo el caso de cerca para asegurarse del respeto a la ley.  

Entre tanto, en Madrid, el ministerio tiene una nueva investigación sobre la mesa. Dos barcos incluidos en listas negras, y con pabellón de Corea del Norte, fueron fotografiados en febrero pasado cuando estaban sin autorización cerca de la Antártida. Los barcos fueron propiedad durante años de empresas participadas por Vidal Armadores. Aunque esta dice que ya no son suyos, la Comisión Europea ha pedido a España que lo investigue.  

 

La armada de Australia, con el apoyo de Sudáfrica y autoridades inglesas de las Islas Malvinas/Falklands, arrestaron al buque pesquero Viarsa I con pabellón uruguayo y tripulación española, chilena y uruguaya, que había estado pescando ilegalmente bacalao de profundidad en aguas australianas.

 El barco transportaba 85 toneladas de merluza negra de un valor de 1 millón de euros, huía desde el 7 de agosto, cuando fue sorprendido cerca de las islas australianas Heard & Mc Donald en el Océano Indico, luego de ser instado a informar acerca de sus acciones el pesquero se dio a la fuga.

Esto dio origen a una extensa cacería que se prolongo por 21 diás, constituyendo todo un record para las persecuciones de barcos pesqueros ilegales en Australia. Un observador técnico viajaba a bordo del pesquero. En un primer momento se dudo de la identidad de la embarcación porque el nombre de la nave había sido borrado con pintura, pero luego la misma tripulación del pesquero sacó la pintura que cubría la identificación  del barco, con lo cual se develó el número y puerto de registro. El hombre está haciendo en el mar ahora lo que hicieron sus antepasados hace 10.000 o 20.000 años cuando cazaron los mamuts hasta su extinción. Las pesquerías capturan los peces más grandes y más langevos y cuando ya no quedan más, van por los siguientes en tamaño., estamos induciendo una transición de un ecosistema marino dominado por peces grandes a una sopa de organismos pequeños.   La situación actual del bacalao de profundidad o merluza negra (Dissostichus eleginoides) que es una especie protegida por la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marino de la Antartida (CCRVMA),  y sus perspectivas comerciales a escala mundial han desepertado un gran intéres en las instituciones internacionales y en el público informado en general, como consecuencia de la tendencia al incremento del esfuerzo pesquero y al decrecimiento de sus poblaciones. Esto sucede en un contexto de escasa información disponible y de vacios en el conocimiento de su biología, volúmenes de captura y circuitos comerciales.

La merluza negra tiene varios nombres comunes, tales como: "róbalo de profundidad", "bacalao de profundidad", "mero chileno del sur", "bacalao austral", "chilean sea bass", "róbalo austral", "austromerluza negra", "patagonian tothfish", "légine australe", "patagonsky klykach",  tiene una amplia distribución en el hemisferio sur, que incluye los océanos Atlántico, Pacifíco e Indico, y el norte de la Convergencia Antártica. La especie presenta una distribución diferencial por tamaño en función de la profundidad. Los stocks en el aréa correspondiente al Atlántico Suroccidental y Pacífico Suroriental presentan bajas densidades naturales.   

Este pescado es una especie longeva (24 años) y de crecimiento lento. De cuerpo fusiforme, más bien alargado, es uno de los mayores de la aguas subantárticas (conjuntamente con la "merluza antártica" Dissostichus mawsoni).  La primera madurez sexual ocurre entre los nueve y diez años de edad, cuando alcanza una longitud entre 90 y 100 cm. La talla máxima registrada en el Océano Atlántico ha sido de 215 cm.  Con respecto a la alimentación  es carnivoro,  mixta y presenta además hábitos canibales. La especie es demersal bentónica, pero también suele ser pelágica en determinados periodos (durante los primeros estadios de vida). Habita entre los 70 y 1.500 metros de profundidad, alcanzando hasta los 2.500 metros en los cañones submarinos. La biologia reproductiva del bacalao de profundidad presenta un patrón caracteristico que consiste en una prolongada gametogénesis, un desove anual y de corta duración en el invierno, poca fecundidad y huevos vitelados relativamente grandes. Los cardúmenes de merluza negra son usualmente depredados por cachalotes, orcas y otros mamiferos de nado profundo. Los estudios sobre biomasa han indicado que la especie presenta relativamente bajas densidades naturales. Estos factores hacen que la especie sea especialmente susceptible a la sobrepesca. 

La pesca ilegal no declarada y no reglamentada de la merluza negra comenzo a mediados de los 80 con la explotación comercial y a mediados de 1997 ya se habian estraido 3,2 millones de toneladas de este preciado recurso, poniendolo en peligro y obligando a la CCRVMA a dectar medidas que protegieran el recurso de la depredación y de la pesca ilegal. Hoy se está pescando mas de 100.000 toneladas al año, y de continuar con este ritmo los stocks de esta especie podrá alcanzar niveles tan bajos que impidan su recuperación. Se cree que las capturs ilegales en el océano Austral generan ingresos anuales por más de 500 millones de dolares, que benefician a los capitales, generalmente de origen español y asiático, que se esconden detrás de una compleja trama de intermediarios.

Este recurso es altamente cotizado en restaurantes y cadenas de alimentación en Estados Unidos, Asía y la Unión Europea, donde alcanza altos precios gracias a la calidad de su carne blanca y sus cualidades culinarias, por lo tanto sus capturas son rentables aun con bajos rendimientos de captura. En los citados mercados un plato de 100 gramos de merluza negra puede llegar a costar hasta 30 dólares, precio que actúa como poderoso incentivo para las operaciones pesqueras piratas.

La crisis que sufren las pesquerías tradicionales en muchas regiones del mundo y el buen precio de Dissostichus eleginoides, han llevado a que los buques se dirijan a la pesca de esta especie, aumentando sensiblemente el esfuerzo pesquero sobre la misma. En el Atlántico Suroccidental, los congeladores arrastreros capturan fundamentalmente juveniles de bacalao de profundidad, con los impactos negativos sobre sus poblaciones. Las inversiones en flotas (capital stuffing) son marcadas, lo que se traduce en un exceso del esfuerzo pesquero. El rápido crecimiento y expansión geográfica de la flota dirigida al bacalao de profundidad en los últimos diez años, estimulado por el elevado precio de sus productos en los mercados internacionales, no ha sido acompañado por un crecimiento similar de su conocimiento que permita un ordenamiento dentro de un contexto de uso responsable y sostenible.

La zonas grises que presenta la regulación internacional de la pesca han permitido la proliferación  de ciertas actividades pesqueras que por su impacto negativo en la gestión y conservación de los recursos marinos vivos reclaman, cada vez más la atención de la Comunidad internacional y exigen la adopción de mecanismos jurídicos que facilite su control y erradicación. Estas prácticas de pesca, que no cumplen con las medidas de conservación y ordenación aplicables en alta mar y en las aguas jurisdicionales de los Estados ribereños, llevados a cabo normalmente por buques con pabellón de conveniencia o matriculados en registros abiertos, son uno de los principales peligros a los que, actualmente se enfrenta la pesca mundial puesto que inciden directa y negativamente en la propia supervivencia y sostenibilidad de los recursos marinos vivos. 

Para enfrentar esta situación, la organización responsable para las pesquerías en las mares del sur, la Comisión para la Conservación de Recursos Vivientes Marinos del Antártico(CCAMLR) desarrolló un esquema proactivo para la conservación de la merluza negra y el manejo sostenible de sus pesquerías. Las medidas que se implementaron bajo este régimen incluyen la total pesca permisible y un esquema de documentar la pesca para monitorear su comercialización. La CCAMLR creo el Sistema de Documentación de Captura (SDC) del Dissostichus spp. Que tenía como proposito lo siguiente:

1) Controlar el comercio internacional del bacalao. 2) Identificar la procedencia de las importaciones o exportaciones de este recurso. 3) Determinar si la captura del bacalao se ha realizado de conformidad con las medidas de conservación de la CCAMLR.

4) Recopilar datos para la evaluación científica de la población del bacalao.  Este documento particular debe acompañar cada exportación de bacalao, en cualquier sea su presentaciones y solo debe ser otorgado por los estados miembros de la CCAMLR a las embarcaciones autorizadas que practiquen su pesqueria dentro del ordenamiento pesquero que cada país miembro de la convención ha impuesto a la pesqueria del recurso en función con las normas de CCAMLR.  Si este documento no acompaña la exportación, las aduanas de cada país importador pueden decomisar la carga y disponer de ella, para de esta manera su conservación y pesqueria sea responsable.

El problema surge con la pesqueria Pirata que se dedican a la pesca ilegal, no reglamentada y no reportada que no cumplen con las reglas del CCAMLR.  El colapso de esta especie en Sudafrica se llevo a cabo en 3 años por la pesca pirata. Lo mismo podría ocurrir en aguas australianas. Hay diferentes parámetros (Captura por Unidad de Esfuerzo, biomasa, rendimiento de los buques) que indica un declive de la abundancia de bacalao de profundidad en partes importantes de su área de distribuión, tanto en el Atlántico Suroccidental como en el Pacífico Suroriental. Dadas sus caracteristicas biológicas y su hábitad, la especie alcanza facilmente una situación de vulnerabilidad frente al esfuerzo pesquero, sobre todo si la pesca legal se le une la ilegal, no declarada y no reglamentada.

Se debe admitir que la pesca ilegal produce:

· Socava los esfuerzos de conservación y ordenación pesquera en todos los tipos de pesca y actúa en particualr, en detrimento de las medidas de ordenación y conservación pesquera de las Organizaciones Regionales de Pesca.

· Perjudican gravemente al sector pesquero cuyas actividades se desarrollan bajo el marco jurídico y económico de una administración responsable preocupada por un desarrollo sostenible y equilibrado entre la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente.

· Originan, por ello, situaciones de competencias desleal en los mercados internacionales, al coexistir en éstos quiénes tiene que soportar unos costes de explotación mayores por sujetarse a las normas de conservación y gestión, y aquellos otros, que no los deben aguantar puesto que actúan al margen de éstas normas; y  · Poner en riesgo la seguridad maritima al producir en un marco no regulado, donde no se ofrecen garantías laborales ni de seguridad a los tripulantes a bordo de buques pesqueros que eluden las normas mínimas laborales y de seguridad de la vida humana en el mar.

 La pesquería comercial de Dissostichus eleginoides además ha generado enormes impactos negativos significativos sobre las poblaciones de aves y mamíferos marinos, especialmente por parte de los barcos que pescan ilegalmente en aguas internacionales. Estos barcos no toman ninguna medida de prevención para mitigar la mortalidad de aves y la interacción con mamíferos, como por ejemplo la utilización de la línea espanta pájaros, el vertido de desechos por la borda contraria a la de izado, etc, lo que genera mayor probabilidades de mortalidad de aves e interacciones con mamiferos marinos. Fundamentalmente albatros y petreles mueren enganchados en las artes de pesca (palangres de profundidad) utilizados por las pesquerias. Se calcula que en los últimos años han muerto alrededor de 700.00 aves como resultado de estas operaciones, incluyendo varias especies de albatros que se encuentran en peligro de extinción.

Los barcos no toman ninguna medida de prevención para mitigar la mortalidad de aves. De acuerdo con la evaluación del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), las cantidades de peces demersales maduros en el mar han disminuido considerablemente en muchos casos durante los últimos veinticinco años. Por término medio eran un 90 por ciento mayores a principios de la décaada de los setenta que a finales de los noventa. El descenso general de los desembarques es de una magnitud similar. Algunas poblaciones, como las de bacalao, han experimentado una reducción aún más drástica de los peces maduros.

De forma general, tiende a aumentar la proporción de las poblaciones de peces que se captura cada año (incremento de la tasa de mortalidad por pesca), lo cual se ha traducio en la reducción de las cantidades de peces maduros. En los últimos años, la cantidad de peces maduros de muchas poblaciones se ha mantenido por debajo de los niveles mínimos necesarios para que las probalidades de sostenibilidad sean elevadas (niveles cautelares de biomasa de las poblaciones) o muy próxima a tales niveles; históricamente, sin embargo, tendían a estar por encima. De igual modo, muchas poblaciones han estado sometidas a unas tasas de mortalidad por pesca superiores a los niveles cautelares, si bien históricamente esas tasas eran inferiores a los citados niveles. 

Desde un punto de vista biológico, la sostenibilidad de numerosas poblaciones estará amenazada si se mantienen los niveles actuales de explotación y, por ahora, este riesgo es máximo en el caso de las poblaciones de peces demersales con un elevado valor comercial. Además es especialmente difícil proteger en la práctica a los juveniles pequeños. La situación se ha deteriorado de tal modo que los peces de mayor tamaño escasean y los beneficios económicos de la pesca dependen de la captura de peces pequeños, aun cuando estén sometidos a medidas protectoras.

Chile es el mayor productor del mundo de productos de bacalao de profundidad, con la mayoría de la captura extraída de sus aguas nacionales,. Alrededor del 80 por ciento de las capturas de bacalao de profundidad son exportadas al Japón y los Estados  Unidos y equivalen a unos 90 millones de dólares por año.

Uruguay ha incrementado en forma significativa la captura de la especie en los últimos cinco años, de 163 toneladas en 1997 a 5.000 toneladas en el 2001. Casi toda esa captura proviene de alta mar en aguas adyacentes a las aguas nacionales uruguayas. De hecho la pesca ilegal continua, ya como lo demostro el barco Viarsa I que se ha hecho de mañas para evadir normas, en un primer momento se dudo de la identidad de la embarcación porque el nombre de la nave había sido borrado con pintura, pero luego la misma tripulación del pesquero sacó la pintura que cubría la identificación del barco con lo cuál se develo el número y puerto de registro. El Viarsa fue localizado por el patrullero Southern Supporter el juevés 7 de agosto dentro de la zona de pesca australiana adyacente a las Islas Heard & McDonald, 4000 km al suroeste del continente australiano y luego de ser instado a informar acerca de sus acciones el pesquero se dio a la fuga. Esto dio origen a una extensa cacería que se prolongo por más de 21 dias, constituyendo todo un record para las persecuciones de barcos pesqueros ilegales en Australia.

 Algunas organizaciones internacionales  del medio ambiente, como la Unión Mundial por la Conservación de la Naturaleza (IUCN), señalan que la pesquerías de bacalao de profundidad pueden sufrir una extinción comercial en cuatro años , si continúa el actual ritmo de explotación. Para otras como el National Environmental Trust (NET) con sede en Estados Unidos, esta trágica situación podría ocurrir incluso en el plazo de dos años. Australia ha sido el país que más esfuerzos cojuntos entre el Estado, industria y organizaciones de medio ambiente, ha realizado actividades para detener la pesca ilegal, además de establecer acuerdos de cooperacón  con países como Francia y Sudáfrica para perseguir a las flotas ilegales. Además presento el año pasado (12ª Conferencia de las Partes de C.I.T.E.S., Santiago-Chile) la propuesta de incluir al bacalao de profundidad en los listados de especies  (Apéndice II, Prop.12.39) cuyo comercio esta obligatoriamente regulado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES), esto habria funcionado si se hubiera aprobado como un poderoso mecanismo para defender la pesca y el comercio ilegal. Con esta posición, en la práctica, las flotas ilegales recibieron un mensaje que pueden continuar con su pillaje en el océano austral. Durante los paatrullajes realizados enel 2002, Australia apreso y retuvo a más de 100 naves sorprendidas pescando ilegalmente bacalao de profundidad en sus aguas territoriales.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados por algunos países y por las declaraciones de buena voluntad de otros, todavía existen algunos que, no obstante ser partes plenas del sistema de CCRVMA, llevan a cabo acciones que dan soporte a las operaciones de pesca ilegal. A modo de ejemplo, a pesar que el gobierno Sudafricano lleva a cabo estrictos controles de desembarco en sus puertos, Durban todavía presta servicios de abastecimiento de tripulaciones, víveres, carnada y combustible, además de permitir la reparación de naves con historial de operaciones ilegales. Port Luis en Islas Mauricio continua siendo un lugar de permanente desembarque de capturas ilegales y embarque de tripulaciones. En Sudamérica, los puertos de Punta Arena en Chile y Montevideo en Uruguay, igualmente prestan diversos servicios y abastecen con distintos productos a embarcaciones pesqueras de dudosa reputación.

En ISOFISH (1999) se menciona que los puertos del Uruguay (Montevideo), ha  constituido un eslabón importante en los circuitos de la pesca ilegal en el Atlántico Suroccidental y en el área 48,3 de la CCRVMA. Uruguay es miembro de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). Las autoridades uruguayas han aceptado rutinariamente, los desenbarques y transbordos en puertos provenientes de "alta mar" o de "aguas internacionales",  sin documentación probatoria de origen. En cuanto a la pesca, la embarcación de bandera uruguaya Arvisa I, antes llamada Camouco, tiene un historial notable de actividades piratas. Fue descubierta pescando ilegalmente en aguas francesas subantárticas de las Islas Crozert, (1999). También fue vista en el 01.2002 cerca de la costa antártica, en aguas adyacentes a territorio, demandado como Australiano Antártico, con su palangre extendido. Se conoce que poco después, descargó merluza negra en Maputo (Mozambique) con un Sistema de Documentación de Captura (CDS) emitido por el Uruguay. El personal de la oficina de Traffic Sudáfrica ha recopilado está información e incluso ha sido testigo de la presencia de buques de bandera uruguaya desembarcando en puertos africanos. La Dorita fue visto y fotografiado en la misma área que el Arvisa I. Ésta contaba con un Sistema de Documentación de Captura de Dissostichus spp emitido por el Uruguay, y transbordo 199.460 kilos el 17 de febrero del 2002 en Mombasa (Kenya) a las embarcaciones  Ashtol y Caribbean Challenger con destino a Singapur.

En la actualidad existen deficiencias administrativas y de controles que facilitan la actividad de la pirateria, estas son: Ø Deficiencia en el uso del sistema de seguimientos de barcos por satélite. Ø Deficiencia respecto a la participación de observadores a bordo en la flota dirigida al bacalao de profundidad. Ø Deficiencias en las inspecciones de desembarque. Ø Transbordos clandestinos en aguas internacionales. Ø Pesca no autorizada por parte de los países en aguas de la CCRVMA. Ø Ineficacia en el esquema de la aplicación de las sanciones. Ø Declaración de bacalao de profundidad bajo el nombre de otra especie. Ø Casos de pesca ilegal (furtiva) por buques de otras banderas. Ø Irregularidades en relación con los permisos de pesca. Ø Sobre la eficacia de los controles de los CDS, cuya aplicación ha permitido detectar la existencia de permisos adulterados. Ø Subdeclaración de las capturas. Ø Desembarco ilegal de ejemplares juveniles de bacalao de profundidad.

Toda actividad pesquera tiene una incidencia en el ecosistema, aunque a menudo se desconoce su gravedad y el tiempo necesario para invertir sus efectos. Cada vez es mayor la preocupación por la degradación de los hábitat causada por las actividades pesqueras. La retirada de ejemplares de sus poblaciones naturales también pueden tener consecuencias sobre la biodiversidad o sobre el funcionamiento efectivo de los ecosistemas, con independencia de que las retiradas alcancen una dimensión tal que las especies se vean amenazadas de extinción o desaparición de una determinada zona.  Es preciso encontrar un equilibrio aceptable entre los intereses medioambientales y pesqueros. Por un lado, la propia naturaleza de la pesca hace que, para mantener la mortalidad de las especies sin interés comercial dentro de unos límites tolerables, sea conveniente restringir algunas formas de pesca. Por otro lado, la sostenibiliad del sector pesquero depende del buen funcionamiento del ecosistema y de sus especies. Sin embargo, la sobreexplotación salvaje a la que las flotas- entre ellas las europeas capitaneadas por la española-, están sometiendo a los stocks pesqueros a una situación que provocarán la extinción comercial de muchas especies. Actualmente con las subvenciones en Europa se mantienen en actividad las flotas inaceptablemente desproporcionadas a los recursos de que se dipone. Los peces se extinguen, hay demasiado esfuerzo pesquero para los pocos pescados disponibles, no se puede hablar de medidas para la sostenibilidad en el sector pesquero si no es posible seguir con el actual ritmo de explotación pesquera. La situación actual de las pesquerias mundiales- el 60 por ciento de las principales poblaciones comerciales supervisadas requieren sistemas mejorados o nuevos de ordenación- refleja la necesidad de un mecanismo acertado de gestión. El desafio que se presenta a los gobiernos es como ordenar las pesquerias en una forma que permita el aprovechamiento completo y sostenible de los recursos, junto con la eficiencia económica y una generalización de los beneficios sociales.

Los seres humanos deben reorientar la forma en que ven los ecosistemas, de manera que consideramos su sostenibilidad como esencial para la vida.  La adopción de este "enfoque ecosistémico" implica que evaluemos nuestra decisiones sobre el uso de la pesca y los recursos en términos de cómo afecta éste la capacidad de los ecosistemas para mantener la vida, pero no solamente el bienestar humano sino también la salud y el potencial productivo de plantas, animales y sistemas naturales. Mantener esta capacidad se convierte en nuestra "llave maestra" para el desarrollo nacional y humano, en nuestra esperanza para acabar con la pobreza, en nuestra salvaguardia para la biodiversidad y en nuestro pasaporte hacia un futuro sostenible. Obviamente es difícil saber qué será sostenible en el ambiente físico o político del futuro. Es por ello que el enfoque ecosistémico hace hincapié en la necesidad de contar con buena información científica y con políticas e instituciones sólidas. La meta de este enfoque es optimizar la variedad de bienes y servicios que producen los ecosistemas marinos, preservando al mismo tiempo su capacicidad para generarlos en el futuro. Deberíamos estar plenamente conscientes de que hoy día carecemos tanto del conocimiento científico como de la voluntad política que se necesitan para enfrentar el reto. Si se han de tomar decisiones sólidas relativas al manejo de los ecosistemas marinos en el siglo XXI, es esencial que se produzcan cambios drásticos en la forma en que utilizamos el conocimiento y la experiencia de que disponemos, así como en el tipo de información que tendrá peso en las decisiones que se tomen sobre el manejo de recursos marinos con el fin de satisfacer las necesidades de información detectadas y de impulsar evaluaciones locales y regionales, se requiere una evaluación verdaderamente global e integrada de los ecosistemas marinos mundiales que vaya mucho más alla de nuestro análisis piloto.

El arresto del Viarsa I pone de manifiesto una vez más que las actividades de pillaje, lejos de estar controlados, aumentan y que la falta de mecanismos eficientes de regulación y control, actúa como aliciente para las mismas.

Es probable que de intensificarse las operaciones de pesca elegal de merluza negra en el océano Austral, dentro de pocos años, el comercio de esta especie no sea más que un recuerdo, al igual que la supervivencia de algunas aves, que pueden llegar a extinguirse en un futuro cercano como consecuencia de estas prácticas ilícitas .

Referencias, El País, El Correo Gallego, Xunta de Galicia, Pladesemapesga.{jcomments on}