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Se construye en el municipio malagueño de Casares España la primera laguna chilena

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Diario Marítimo ; 22 Mayo 2016 ; 2688 visitas
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FOREIGN201605201023000494017049421Fernando Fischmann se equivocó. Y ahí empezó su éxito. Este empresario y científico chileno construyó una piscina enorme para lo que se estilaba en aquella época (años 90), pero calculó mal el día después. Tenía más de mil metros de largo, y estaba en la urbanización San Alfonso del Mar (Algarrobo, Chile), a orillas del Océano Pacífico. A los pocos días de la inauguración, la piscina (o más bien laguna artificial de aguas cristalinas, según la terminología oficial de la empresa) estaba verde, inutilizable. Evidentemente, tenía un problema: cómo limpiar una cantidad enorme de agua a un precio asequible.

Hoy, Crystal Lagoons, la empresa que fundó Fischmann, tiene más de cincuenta lagunas operativas, y más de trescientos proyectos en 60 países de todo el mundo en distinta fase de desarrollo, de diferente tamaño. Entre ellas, una que batirá todo los récords: 40 hectáreas de agua para usos recreativos, en Dubái. Se inaugurará en 2020.

Hace menos de un año, Crystal Lagoons se instaló en España. Y ya tienen un proyecto en marcha, en concreto en el municipio malagueño de Casares. Allí, en una urbanización alejada de la playa, se terminará de construir seguramente este año una piscina/laguna de 1,4 hectáreas, con un fondo máximo de 2,5 metros. Estará operativa para el próximo verano.

El éxito del invento se basa en mantener el estado cristalino del agua (han logrado una imagen estándar de resort caribeño, con aguas cristalinas, paisajes de postal) a bajo coste. Para ello aseguran que utilizan cien veces menos productos químicos y consumen cincuenta veces menos energía que en una piscina convencional.

¿Cómo lo hacen? Utilizan un sistema de sensores controlados por internet desde sus oficinas en Santiago de Chile. Ocho personas vigilan sus lagunas ubicadas en todo el mundo. Cuando el ordenador da la señal de alarma en algún sector de una de esas lagunas, los técnicos desde Chile inyectan desde la distancia la solución pertinente. Lo llaman Pulso de Desinfección.

La compañía chilena no utiliza hormigón para cubrir el fondo de las lagunas, sino una tela impermeable, lo que abarata el proceso. Sí se emplea hormigón en los laterales, además de los citados sensores que envían la información del estado del agua a los ordenadores chilenos.

Hace pocos meses, en noviembre de 2015, la compañía alcanzó un nuevo récord Guinness con una laguna cristalina de 12,5 hectáreas en pleno desierto, el eje central de un resort de lujo en Sharm El Sheikh, Egipto.